Las pipas no son sólo el medio para fumar de una forma más inteligente, deleitándonos con nuestra mezcla favorita y disfrutando placenteramente del momento; desde la pipa más sencilla y humilde a las más elaboradas y exquisitas son pequeñas obras de arte que reflejan la personalidad de su creador y nuestro estilo de vida.

A la hora de adquirir una pipa para nuestra colección, solemos fijarnos en su forma (shape), si nos resulta agradable al tacto, la talla de la cazoleta, el tintado, la calidad de la madera,… pero con frecuencia no comprobamos la construcción de la boquilla.

No es sólo “el tubo por donde se saborea el tabaco” ni algo que se ha construido para terminar de darle forma a la pipa: esta pieza que puede parecer tan simple, si está mal diseñada o se ha construido con materiales no adecuados, puede hacer que la mejor de las pipas pase a ser una fábrica de humedades (en el mejor de los casos), o incluso conseguir que sea tan incómoda de fumar que nos invite a dejarla abandonada en una estantería.

Una boquilla bien construída distribuirá el peso de la pipa para que resulte cómoda de sostener en la boca: no olvidemos que se trata del extremo de una palanca.


Partes de la boquilla

Las boquillas

Post navigation